Yo esperaba, la noche se abría como un abanico de humo y conjuraciones
el rey muerto que llevamos dentro
se rió en el fondo de su ataúd de lodo.
Yo esperaba. Oía el retroceso, lo repentino del avance.
Nombraste mi pecho con un esguince nocturno,
la luz hacía en tus ojos su tarea oscura,
de pronto me miraste, ¿desde dónde?
¿Desde tus ojos que me veían o desde tus ojos que no me veían?
Y yaciste bajo tu mirada con un movimiento de agua y recuerdos...
Habian pasado casi 30 días, aveces hablábamos a veces no y aunque yo seguía sintiéndome como la primera vez que nos hablamos no estaba muy segura de que el igual, obviamente no había decaído por completo y no pensaba ni quería hacerlo pero mis ánimos de repente se iban muy súbitamente y desaparecían ¿En donde había quedado todo eso que nos habíamos dicho, todo lo que vivimos ahora estaba omiso? para mi no era así ni quería que lo fuera pero es que cada día sonaba tan cortante, tan ausente, y a mi me costaba reconocer que seguía en contacto con el, a pesar de que estos últimos 3 días habíamos platicado diario yo sabia que no por charlar con alguien muy seguido significa que se están comunicando.
Ese mismo día justo después de esperar una platica decidí despejar mis pensamientos un rato, tome mi libro favorito y fui al parque, me senté en el pasto y comencé a leer al compás de a música mientras pasaban por mi mente todas esas historias no pude evitar sentirme un poco vacía <<No seas tonta solo ha pasado un poco mas de un mes no hay que ser paranoica >> me repetía a mi misma, tal vez solo pensaba tonterías, en a pesar de que todo lo que veia hacia que los recuerdos pasaran juro que no fue por eso por lo que decidí levantarme e ir a otro lugar las hojas secas de otoño tronaban cada que daba un paso para llegar a un banco mas cómodo, hace solo 2 meses no me hubiera imaginado que estaría ahí sentada, sola y leyendo como en los viejos tiempos, comencé a recordar como todo cuando no estaba, tal vez era un poco mas bonita la forma en la que siempre estaba conmigo misma, pero todos alguna vez necesitamos compañía.
Cuando menos lo esperaba sentí una mano tocando mi hombro, siempre eh tenido ese arte de no pensar mucho lo que hablo o pensarlo demasiado, imagine rápidamente lo que hubiera dicho tiempo antes
"Hola no se quien seas y no mirare hacia ti, adiós" Pero... decidí no decirlo, ahora totalmente estaba sola y aunque me agradaba también necesitaba hablarle a alguien mas aunque fuera un completo desconocido.
-El libro es bueno- dijo un chico atrás de mi del cual no preste atención a como lucia- Puedes decirme en donde esta una buena librería me dijeron que había una cerca no se por donde este
-¿Acaso estas perdido o algo?- dije volviendo a darle la espalda y tratando de ignorarlo
-Soy nuevo aquí, acabo de mudarme
-¿ Enserio?
-Por lo visto la gente no es muy amable
-Vamos no te molestes, simplemente digo que no puedes hablarle a alguien de la nada pero esta a dos calles a la derecha de aquí.
El se fue caminando no supe como se llama ni quien era y realmente no me importaba, normalmente me hubiera gustado empezar esa nueva semana con tranquilidad, y podía claro que podía pero era dificil querer hacerlo después de todo, estaba enfrascada en libros, pensamientos y cafeína no sabia que haría de ahora en mas, dejarlo pasar no era una gran opción o tal vez era la mejor pero la mas dificil sin duda, el día haba estado gris después de que me encontré con ese extraño en el parque, comenzó a llover y todo se volvió una mezcla se sentimientos y agua, al llegar a casa después de secarme tome mi computadora y la encendí tal vez aun tenia una poca de esperanza.
"Hola extraña..." - y ahi estaba ese mensaje que le dio un rumbo diferente a mi noche, es dificil creer que aveces alguien con un simple hola renueva tu día y borra las cosas malas.
*Hola tu...
*Como has estado últimamente
*No bien, ¿y tu?
*Básicamente ocupado todo el tiempo
*Sabes... todo esto es extraño
*¿Porque lo dices?
*Bueno aveces siento que todo se perderá aveces pienso negativamente y no es nada bonito que cuando esos pensamientos vienen no haya nadie que me diga que estará bien
*Oye...
*Si dime
*Tengo que irme
*Pero acabas de llegar
* Discúlpame- y entonces el día volvió a su estado original agache mi cabeza y volví a mi libro...
Al día siguiente la mañana empezó de nuevo muy mojada y gris, por lo visto los días se estaban acoplando a mi estado de animo, salí de mi casa con prisa desaliñada y congelada, tome el bus como siempre lo hacia, y ahí estaba de nuevo el mismo chico de cabello negro, alta estatura, grandes ojos y cara muy pálida aunque no tanto como la mía...
Continuara...